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El seguro de decesos lo inventaron los egipcios

seguros de decesos

Aunque parezca que el ámbito de los seguros es algo reciente, propio del Siglo XX, lo cierto es que su origen data de hace varios mile de años. Es el caso del seguro de decesos, inventado por los egipcios en el año 2.225 a.C, hace ahora más de 4.000 años. En en Antiguo Egipto los ritos funerarios eran muy costosos, de modo que los súbditos de los faraones idearon un sistema para pasar a la siguiente vida “con buen pie”.

A lo largo del Siglo XX estas pólizas se desarrollaron de forma notable. Fue en 1920 cuando se crearon las primeras aseguradoras, encargadas de trabajar el sistema de igualas de manera independiente a las funerarias. A partir de 1940, en plena II Guerra Mundial, los seguros de decesos tuvieron una gran expansión. Una de las principales razones era que al contratar este tipo de pólizas, los asegurados podían disfrutar de acceso al crédito.

El origen del seguro de decesos

Así, aquellos egipcios que tenían más posibles formaron asociaciones, en las que para formar parte debían pagar una determinada cuota que garantizaba el pago de los ritos funerarios. Así, cuando una de las personas que formaba parte de la asociación moría, el resto de miembros se hacía cargo del coste de los ritos funerarios con el dinero ahorrado.

Este fue el inicio del seguro de decesos que conocemos en la actualidad, el cubre con los costes derivados tanto del funeral y el entierro. Hasta hace no muchos años era muy habitual la técnica de venta a puerta fría, en la que un agente iba de casa en casa cobrando la póliza.

La historia del seguro de decesos en España

El origen de este seguro en nuestro país se remonta a principios del Siglo XX en Galicia. Gran parte de los habitantes de esta zona vivía de la pesca, la principal actividad económica de la región. Una profesión cuanto menos peligrosa, en la que los pescadores sorteaban la muerte un día sí, y otro también. Así, eran muchos quienes morían en el mar. Una gran desgracia para la familia que, además de la pérdida, debían afrontar los gastos del entierro. Una situación que arruinó a muchas familias gallegas.

Así, las distintas cofradías decidieron destinar una parte de lo recaudado por la venta de la pesca para compensar a las familias por posibles tragedias en el futuro. Un fondo de compensación que servía para cubrir los gastos del fallecimiento y, además, entregar a la familia del fallecido una pequeña cantidad económica con la que pudiese seguir adelante.

Estas pequeñas aportaciones fueron el origen en España del seguro de decesos. Lo que hacían las cofradías de pescadores era el funcionamiento básico de cualquier tipo de seguro. Recogían entre todos los miembros una determinada cantidad económica para cubrir el fallecimiento de unos pocos.

Existe otra historia que señala que el origen del seguro de decesos en nuestro país tuvo lugar hace varios Siglos. Esta versión explica que las personas pagaban a los maestros carpinteros una determinada cuota para que este les fabricase un ataúd. Este era un elemento con un coste muy elevado, de modo que muchas personas decidían dejarlo pagado. Luego, nacieron las funerarias en el Siglo XX.

Independientemente de cuál sea la historia real del nacimiento del seguro de decesos, lo cierto es que con el paso del tiempo el funcionamiento de estas pólizas ha cambiado de forma notable. Este es un seguro especialmente recomendable ya que tener todos los gastos pagados en un momento tan delicado como el fallecimiento de un familiar resulta de gran ayuda.






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